El Centro de Estudios

     Debemos deducir, por todo lo que se ha ido produciendo en el Centro de Estudios de Ciencias Universales, que Jesús estaba preparándolo y acondicionándolo como un Foco de Luz para que fuese el punto de partida de todo cuanto tendría que ser anunciado y transmitido a toda la Humanidad. Esta realidad, que no podíamos ni tan siquiera sospechar en un principio, es la que ahora podemos darnos cuenta que se estaba fraguando, después de ver y valorar todo lo que se ha ido ejecutando, hasta el momento presente, en el Centro de Estudios de Ciencias Universales.

     A partir del 1 de Mayo de 1983 empezamos a preparar el local para ponerlo en condiciones de trabajar en él. Las dificultades económicas eran muy grandes para conseguir lo que nos proponíamos, porque los últimos inquilinos habían dejado el local en pésimo estado de conservación y poderlo adecentar representaba un costo considerable. En un estado de ánimo de duda, me dirigí a Jesús para preguntarle: “Qué debo hacer Maestro?” Y la respuesta que recibí fue muy amplia y de orientación de futuro, porque me dijo: “Piensa que este local no es tuyo, este local ES MÍO y tú eres mi instrumento, para que yo pueda transmitir a través de ti lo que debe transmitirse. Abrirás la puerta para que todo Ser pueda entrar y no preguntarás a nadie por qué viene, ni cómo se llama, no preguntarás nada. Tampoco pedirás dinero nunca, para no mezclar lo material con lo espiritual que debe darse. Lo que has hecho hasta ahora, de atender a tus hermanos en mi nombre, sin pedirle dinero, deberás continuar haciéndolo. Pondrás una hucha en un rincón para que los que quieran, los que sientan el deber fraterno de ayudar, puedan hacerlo sin que sepas quién ha dado ni cuánto ha dado. Tú tienes que ser un administrador y lo que sea necesario para cubrir los gastos y las necesidades del Centro te lo haremos llegar.

     Lo que Jesús me dijo quedó confirmado a las pocas semanas, ya que una persona que había venido varias veces a consultar sus problemas me dijo: “He recibido tanto que deseo que otras personas puedan recibir igual que yo” y me extendió un cheque de 100.000 pesetas. A partir de ese momento, tanto en la hucha como en las donaciones que se hacían espontáneamente, se reunía la cantidad necesaria para cubrir los gastos.

     Se continuó trabajando cómo Jesús había indicado, atendiendo, unos días, a las personas que venían a presentar sus consultas y recibir la orientación espiritual adecuada y, otros días, preparando las reuniones de estudio espiritual o las clases en que se analizaban los temas básicos que debe saber todo Ser humano. Todas las clases se grabaron y forman un conjunto ordenado de más de cien cintas de audio que representan el conocimiento espiritual comunicado por Jesús.