LA VIDA DE JESÚS ðŸ§¬

Aquí se presenta cómo se produce el proceso que lleva a nuestro hermano José al estudio del libro «la Vida de Jesús dictada por el mismo», así como su relación con el hermano Pepito, un sanador que fue su referencia para acceder al conocimiento de las energías, que le situó en el trabajo y la tarea que vino a realizar.

Del libro «la Misión Divina de Jesús» página 95 a 102

Recomendaciones

     El contenido de la obra La Vida de Jesús Dictada por Él mismo es de gran importancia orientativa por los conocimientos que aporta sobre la personalidad del Ser Crístico que tomó el nombre de Jesús, por todo lo que expone de lo sucedido en tiempos de Jesús y por las enseñanzas que Jesús está transmitiendo a los Seres humanos de hoy. Evidentemente todo su contenido debe ser analizado con cuidado y atención, teniendo en cuenta lo que Jesús ya nos dice al respecto en la frase 197 del Compendio: «De mis instrucciones practicad un ANÁLISIS SERIO. No os atengáis a la forma, HACED UNA ANATOMÍA  DE SU FONDO. No critiquéis las palabras, ni las repeticiones de estas palabras; comprended su valor e indagad lo que ellas os exigen, lo que os traen y todo lo que os prometen en nombre de Dios».

     Jesús desea que comprendamos bien el mecanismo de relación y de comunicación que siempre se produce entre el mundo espiritual y el mundo material y, en este sentido, nos transmitió la frase 289 del Compendio que dice: «Quisiera el Mesías poder introducirse en estrecha alianza con vuestro Ser para que sus palpitaciones hallaran eco decidido en vuestros corazones y que la luz que justamente ilumina su inteligencia pudiera igualmente brillar en la vuestra; más por encima de sus deseos está el cumplimiento de la Ley de Justicia que rige el mundo moral; es, pues, que A SUS DESEOS DEBEN RESPONDER LOS VUESTROS CON IGUAL INTENSIDAD y no lo hacen. Veis, mientras tanto, que la palabra le es difícil a Jesús encontrándose tan lejos de vosotros, que no le atraéis por el magnetismo de la simpatía, esto es por el amor sincero. Cuéstale a mi mismo interprete su tarea, por la enorme distancia que nos separa, por los MUCHOS INTERMEDIARIOS QUE FORMAN LA CADENA que desde Jesús hasta él llega y por la completa falta de ayuda por parte de los que le rodean y hacia quien estas palabras van, no obstante, dirigidas»

     Si tenemos en cuenta las recomendaciones que nos hace Jesús y las seguimos, podemos comprender la forma correcta que tendremos que adoptar para ir recibiendo los conocimientos, las orientaciones y los consejos que ÉL desea que recibamos y poder llegar a formar una unidad de instrumentación con Jesús.

     Después de todos los estudios, todos los análisis y todas las meditaciones sobre las enseñanzas de Jesús que he tenido que realizar durante toda mi vida física actual, ahora comprendo los objetivos que estaban en Jesús, dependientes de su Misión Divina de conducir a TODA la Humanidad hacia niveles superiores de conciencia. Ahora comprendo que pretendía Jesús al hacerme recibir la obra La Vida de Jesús Dictada por el mismo, cuando yo tenía quince años. esta obra permaneció en mi biblioteca sin ser tocada hasta que llegué a los dieciocho años, cuando, después de haber sido ateo durante mi primera juventud y en el campo de la filosofía, aparecen las preguntas habituales que se hace todo pensador , que son: ¿quién me ha creado?, ¿para qué he sido creado?, ¿hacia dónde me conduce todo?, ¿cuál es mi destino final? y muchas otras preguntas tendentes a dar claridad a la oscuridad de conocimiento trascendente  que estaba en mí.

     Cuando mi razonamiento admite como lo más lógico, como lo más verdadero, que el Ser espiritual o el Ser humano, cuando está encarnado, con la capacidad inteligente que tiene el Ser humano, ha sido creado por el Principio Creador que llamamos Dios y no por una Energía -a la que entonces dábamos el nombre de Torbellino Perpetuo y que ahora conocemos como Big Bang y que, hasta este momento, no sabemos que sea inteligente-, cuando este razonamiento se produce, la idea de que Dios me había creado, la idea de que Dios es el origen de todo lo que está en la infinita creación, adquiere la intensidad total y la plena aceptación.

     Ahora veo lo que antes no veía y me doy cuenta de que Jesús continuaba preparándome otras experimentaciones importantes, porque me acercaba conocimientos espirituales que no conocía, para que estuviese en condiciones de recibir y hacer lo que su Misión Divina tenía previsto para ser ejecutado. La primera experimentación fue ver el desarrollo de la enfermedad de una prima de mi madre. Esta prima estaba aquejada de tuberculosis pulmonar y la trataban en el Hospital Clínico de Barcelona con la terapia del neumotórax, que en aquel entonces -el año 1940- era la terapia adecuada. Tenía toda la parte derecha seca por el neumotórax y se le empezaba la aplicación en el lóbulo superior izquierdo. Los doctores dijeron que la enfermedad no se conseguía atajar y que, de seguir así, dentro de poco tiempo la pobre mujer ya no podría respirar. Por lo tanto, se tendría que esperar lo peor.

El hermano Pepito

     Una enferma que estaba en la misma sala que la prima de mi madre, cuando mi madre fue a verla, le dijo: «¿Por qué no vais a ver al hermano Pepito, que es un curandero que hace cosas extraordinarias y puede curarla?». Mi madre dijo que iría donde fuese necesario. Yo acompañe a mi madre a ver al hermano Pepito y pudimos entrar a su consulta a las once de la noche, de tanta gente que había. Entramos en la salita donde atendía a la gente y lo vimos detrás de un mostrador, y en su espalda, había una estantería con cajones llenos de diferentes hierbas medicinales. Al entrar, y sin esperar a que abriéramos la boca, el hermano Pepito nos dijo: «Llegáis muy justo; si hubieseis tardado algún día mas ya no se podría hacer nada». Yo me pregunté: ¿Cómo puede saberlo, si no hemos dicho nada, ni hemos hablado de qué se trata? Y es que, en aquel tiempo, mis conocimientos espirituales y sobre las facultades extrasensoriales que puede tener un Ser humano eran nulos, porque no me había llamado la atención el análisis y la investigación de este campo espiritual. El hermano Pepito preparó un paquete de diversas hierbas y nos dijo que le diéramos una toma al mediodía y otra por la noche y que al terminar el paquete volviéramos por más.

     Por encima de todo este movimiento de energías yo puse atención en sus ojos y nos miramos fijamente por unos instantes. Se había iniciado una abertura de afinidad y el principio de un camino que, más tarde, sería fundamental para poder adquirir conocimientos espirituales crecientes, aunque en este momento no fuese consciente de ello y no pudiese saber lo que Jesús tenía preparado para ser cumplido por mí.

     Con relación a la prima de mi madre, tengo que decir que, al mes y medio de haberle dado diariamente las dos tasas de tisana, los doctores anunciaron, una vez realizados los análisis y las comprobaciones médicas, que la enfermedad se había dominado, estaba vencida y curada. Al día siguiente le dieron de alta.

     Yo tenía el convencimiento de que la curación de la prima de mi madre no se había producido por haberle dado las hierbas medicinales, aunque podía admitir que las hierbas hubiesen ayudado a la curación, sino que pensaba que la razón de su curación me parecía más convincente que hubiese sido producida por una energía movida por el sanador, una energía que era, en aquel entonces, desconocida para mi.

     A partir de este encuentro se produjeron continuos contactos entre el hermano Pepito y yo. Cuando analizo esta relación y los efectos de amor fraterno que se derivaron  y los conocimientos espirituales que se obtuvieron, a través de la distancia que representaba el tiempo transcurrido, más de sesenta y ocho años, me doy cuenta de que las energías que dieron impulso a esta relación no eran nuestras, sino que eran conducidas por Jesús con el objetivo de preparar mi estado interno en concordancia con lo que Él tenía dispuesto para ser ejecutado más adelante.

     Además de un extraordinario curandero, el hermano Pepito era médium, un médium de incorporación muy preparado y con canales bien limpios. Fue a través de su mediumnidad que entré en relación con Seres espirituales elevados, que respondían con Amor a las preguntas que les formulaba, dándome las respuestas con conocimientos espirituales profundos. Así se fue tomando en mi una estructura de conocimiento espiritual amplia y bien ordenada. Esta relación y el trabajo de análisis y de investigación espiritual continuó hasta poco tiempo antes que el hermano Pepito desencarnara.

     A los pocos días de iniciarse la relación mediumnímica con el hermano Pepito, se despertó mi curiosidad por ver y conocer lo que decía Jesús en el libro La Vida de Jesús dictada por Él mismo. Después de tantos años de tenerlo en mi pequeña biblioteca sin tocarlo, entonces quise saber lo que dice, lo que contiene y ver en que medida lo que dice Jesús en el libro está en concordancia con lo que he recibido de los Seres espirituales elevados a través de la mediumnidad del hermano Pepito. Me pareció muy concordante lo recibido con lo escrito y, a partir de aquel momento, trabajé en el análisis de las palabras, las enseñanzas, las orientaciones y los consejos que Jesús daba en el transcurso de su obra.

     No obstante, debo decir que desde el mismo momento en que admití que Dios me había creado para hacerme llegar a la Sabiduría absoluta y a la perfección total y convertirme en un ejecutor de su Designio Divino, pensé que no debía buscar en ninguna religión, en ninguna filosofía, en ninguna teoría humana, el conocimiento que necesitaba para llegar al objetivo por el que fui creado, sino que tenía que dirigirme al primero, al Creador, al que me había creado y presentarle todas mis cuestiones, todas las preguntas que yo necesitaba tener resueltas, con respuestas bien claras y así continuar investigando, analizando y confrontando los elementos para formar una estructura teórica bien lógica y convincente. Desde entonces hasta el día de hoy dirijo diariamente a Dios, a Jesús y ahora también a María todas las preguntas que deben aclarar las dudas que se forman en mi acción razonativa y debo afirmar que siempre he recibido las respuestas necesarias, que siempre vienen en forma de impactos de luz, de pensamientos que surgen de improviso o de despertar mi atención sobre algo que está en mi entorno y, al analizarlo, aparece la relación con la cuestión planteada.

Mi tarea

     Cuando el hermano Pepito desencarnó  yo tenía veintisiete años y su lugar de atención al público estaba muy ceca de donde yo tenía mi oficina de trabajo. Los pacientes fueron a ver al hermano Pepito sin saber que había desencarnado y entonces el muchacho que, con su familia, estaba en el lugar de atención del hermano Pepito, me llamó para decirme que no sabía que tenía que decirles. Yo le respondí que iba al instante y atendí a los pacientes sin que ahora pueda recordar que es lo que les dije. Como esta acción tenía lugar cada día, le dije que no me llamara más y que yo iría cada tarde a las seis para atender a las personas que viniesen a ver al hermano Pepito.

     Ya en el primer mes de estar atendiendo a las personas que venían a ver al hermano Pepito ocurrieron dos hechos indicativos. El primer caso tuvo lugar cuando apareció un matrimonio que me dijo que tres meses atrás, cuando vinieron a ver al hermano Pepito, él les dijo que muy pronto tendría que desencarnar, a lo que el matrimonio exclamó: «¡Ay, hermano! ¿Qué haremos nosotros si usted no está?» El hermano Pepito  les tranquilizó diciéndoles que «el que tiene que continuar mi trabajo ya está preparado para hacerlo en nombre de Jesús». El matrimonio le preguntó: «¿El que dice que ya está preparado es el muchacho que vemos por aquí tantas veces?» y el hermano Pepito les respondió afirmativamente: «Sí, ése es». Yo les dije: «Vosotros lo sabíais porque os lo había dicho el hermano Pepito en un estado de conexión espiritual, pero yo no sabía nada y en ningún momento de nuestra relación fraterna, de nuestro trabajo de análisis espiritual de lo que se recibía de las Entidades Superiores, en ningún momento el hermano Pepito me habló de que su desencarnar estaba cercano, ni tampoco me comentó que yo tuviese algo que ver con su trabajo de orientar a las personas. Yo me encuentro aquí sin saber realmente como tuvo lugar, como se fraguó en el mundo espiritual esta tarea o esta misión impulsada por Jesús y, desde luego, sin buscarlo ni pensar en desearlo, ya que yo tenía mi trabajo de conductor en una empresa y no podía sospechar, ni por un momento, que tuviese que hacer lo que estoy haciendo«.

     El otro caso ocurrió antes de finalizar el primer mes, cuando, al terminar con la última persona que vino a la consulta, me dirigí a Dios dándole gracias por permitirme ser útil en su nombre. De inmediato sentí que Jesús me decía: «¿Tú que haces aquí?» Y yo le respondí: «Intento ser un instrumento tuyo», a lo que Él me contestó «Pues no me sirves». Entonces yo le pregunté «¿Qué es lo que está mal?» ¿Qué es lo que hay que cambiar?» Y Jesús me dijo: «Cuando tienes ante ti a un hermano, tu amor fraterno quiere lo mejor para él, quiere que sus enfermedades se remitan, que sus problemas se resuelvan, que sea feliz, que tenga paz y todo lo que parece que pueda ser lo mejor par él, pero tú NO sabes que es lo mejor para él en este momento y Yo sí». La lección que me dió entonces fue la siguiente: «Cuando deseas lo que crees que es lo mejor para tu hermano estas «creando una estructura espiritual» que ocupa toda tu cabeza y parte del canal que al empezar la tarde  has establecido conmigo al decirme: «Amado Maestro aquí me tienes, hagamos lo que tengamos que hacer». Cuando Yo quiero darte lo que tienes que transmitir a tu hermano  no encuentro lugar por donde  hacértelo llegar porque todo estaba ocupado».  Comprendí la importancia de la lección que me daba Jesús y le dije: «¡Gracias, amado Maestro, por esta lección sobre la energía que yo no sabia!» A partir del día siguiente, cuando el Ser que venía a la consulta y antes de que dijera nada, yo movía vibraciones de amor y mantenía quieta mi mente sin pensamiento alguno, esperando recibir de Jesús lo que tenía que decir.

     Esta acción de amar y de anularme tanto como podía es lo que he venido realizando durante más de 58 años. Ahora puedo anularme totalmente, estando con la mente parada y permaneciendo a la espera de lo que Jesús quiera darme. Pero es una lección importante, es realmente una lección imprescindible, para que el Ser humano que desea servir a Jesús y ser un canal suyo pueda, de esta manera llegar a ser un instrumento suyo sin ningún impedimento. Tenemos que entender que cualquier pensamiento, idea, por correcta que sea, es una piedra en el camino por el cual tendrá que pasar la orientación de Jesús, ya que es imposible que el pensamiento que tengas, aunque sea bueno, correcto y lleno de amor, concuerde con lo que Jesús sabe que en ese momento es necesario transmitir. Jesús necesita, por lo tanto, que Sus Instrumentos formen un camino totalmente llano, bien liso y sin obstáculos y los obstáculos son los pensamientos, las ideas, las valoraciones que el Ser humano hace de las cosas materiales. La máxima humildad, que es llegar a un punto en que el Ser se anula y deja de ser como tal para pasar a sentirse uno con Dios, es un objetivo que todo Ser espiritual tendrá que llegar a conseguir con el tiempo, porque si razonamos lo que Jesús nos transmitió sobre la humildad al decirnos.

LA HUMILDAD ES INFINITA,

nos daremos cuenta de que la humildad es un estado interno elevado y en crecimiento constante pero muy lento, porque tiene que irse formando, a través del tiempo, un nivel de conciencia en que el Ser se va observando y comprendiendo que depende absolutamente del Creador, que TODO cuanto él es, de grados de pureza, de niveles de sensibilidad, de grados de conocimiento, de capacidades crecientes de amar, todo lo ha recibido de su Creador, ya sea directamente o a través de sus enviados, como Jesús, María o los Seres de niveles superiores a los nuestros. Llegar a estados de unión con la Luz de la verdad que es Dios es llegar a «sentir» que la Humildad es el camino que conduce a la Unidad.