AGOSTO 🔈

19 de Agosto

19 El temerario ardor de mis discursos y los hábitos sencillos de mi vida ofrecían un contraste que impresionaba todos los corazones y llevaba el convencimiento a los Espíritus. Me retiraba muchas veces en los momentos de mayor entusiasmo, y mi impulso contribuía a establecer lo sobrenatural de mis formas oratorias, así como la luz de la nueva doctrina que explicaba.

Convencido de mi misión y desilusionado, sin haberlos experi­mentado, de los goces mundanos, desmaterializado moralmente con el alimento de mis idealismos y dulzuras de imaginación, adelanté rápidamente en la espiritualización del pensamiento, y mi palabra es­taba impregnada de los tiernos ecos de la poesía celeste. Tenía aún algunas ligaduras humanas y mi corazón quedaba a veces indeciso entre la radiante esperanza y la realidad de la alegría presente; mas estas indecisiones eran pasajeras y, mediante una voluntad invencible, ad­quiría nuevas fuerzas después de cada lucha. [..] (pg. 94) 

⬆ T2.- No es la palabra, es la Energía…(8′ 50”)