AGOSTO 🔈

14 de Agosto

14 Una vez más. ¡No! La Justicia de Dios existe y para todos la fatalidad no es otra cosa que la prueba merecida. La fatali­dad os respeta cuando os encontráis bajo la protección de un Espí­ritu de Dios, mas esta protección no se adquiere sin sacrificios, y los sacrificios son expiaciones.

Todos progresarían en el sendero del propio mejoramiento si estuvieran convencidos de la Justicia de Dios y de las promesas de vida eterna. La Justicia de Dios a todos nos protege con el mismo apoyo, y nos carga con igual fardo. Ella nos promete la misma recompensa y nos humilla del mismo modo, nos alumbra con la misma antorcha y nos abandona con el mismo rigor. No iniciemos nuestra decadencia intelectual con los prejuicios de nuestros principios religiosos; alimentemos en cambio nuestro Espíritu con el cuadro, colocado constantemente en la luz ante nosotros, de la infalibilidad de la Justicia Divina. Pidamos la protección de los Espí­ritus de Dios, mas no nos imaginemos que ellos han de proteger a los unos más que a los otros, sin la purificación del alma protegida (pg. 85). 

⬆ AA15.- Sobre la verdadera y real dimensión de la Unidad (19′ 22”)